El
Overclocking es una serie de técnicas que permiten forzar los
componentes de un sistema informático (de cualquier tipo) para que trabajen a
más velocidad de la original. Esto no es magia, es simplemente saber aprovechar
ciertos recursos y aceptar el riesgo que ello conlleva. Generalmente se suelen
aplicar al microprocesador, pero éste no es el único componente susceptible de
ser forzado, todos aquellos dispositivos que lleven un reloj interno o marcador
de frecuencia (oscilador de cuarzo) pueden llegar a mayores frecuencias de
trabajo que la original. También se aplican estas técnicas a la memoria RAM,
tarjeta gráfica, e incluso a tarjetas de sonido, módems, etc.
El
fundamento del Overclocking (OC en adelante) es mejorar algunos, o todos, los
parámetros de que depende la frecuencia de trabajo para que ésta aumente;
teniendo en cuenta que el rendimiento global no sólo depende de la frecuencia,
sino de muchas otras cosas. De nada sirve tener un procesador rapidísimo si el
resto de componentes son lentos o de baja calidad (el rendimiento de un sistema
se basa en un todo). Estas operaciones conllevan riesgos, el más importante es
el aumento de la temperatura y posible quema del procesador, y es algo que debe
ser minuciosamente controlado siempre que se realice OC.
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